La soledad, a diferencia de lo que muchos creen, exige tiempo. Es un estado que dista de ser autosuficiente, se alimenta de una dedicación total. Llegada la situación de la pérdida, de la ausencia de, por razones de diversa índole, el individuo reconoce que no sabe qué hacer con el tiempo que ahora le sobra, no existen tantas actividades, personas o situaciones que puedan ocupar aquel correr de horas que con ella compartía. Y cuando en un minuto de distracción el sujeto cree observar en un rincón algo que parece reconocer, correrá, tratará de alcanzarla, pero será inútil... como sucede con todo lo que se rompe, ya no será lo mismo.

POSTAL - BUENOS AIRES

///otra vez la misma historia /// siempre tropezando con la misma piedra /// cascote /// ladrillo /// bodoque /// losa /// adoquín ///
lo amo + nunca amé a alguien tanto en mi vida + seguro puede entender cómo puedo ver poesía en el hecho de encontrar las medias siempre en un sitio diferente a aquel en el que las dejé + me gustaría que me mirara de la misma forma + no me mira + quiero que me ame + quiero que me ame + sería tan feliz si me amara + ahora nada de lo que hacía sola tiene algún sentido + te lo digo con los ojos + te lo escribo + es todo lo que sé hacer + te lo vuelvo a escribir + nada + nada + nada + nada + yo + yo + yo + + + yo + tengo tanto, tengo tantas ideas de cómo amar, tantas maneras ingeniosas de decir te amo + quiero reirme + cuando amo me río mucho + hace tanto que no encuentro a nadie a quien amar + ¡cuánto tiempo hace! + el último no supo verme + ni siquiera podía ver poesía en una caja llena de golosinas -

te toco
no te toco
me aprovecho y te toco
me avergüenzo y no te toco
quiero tocarte
siempre quiero tocarte
no hay día en que no llegue y desee tanto tocarte
hay días en los que no puedo, de cualquier manera cuando no me ves hago como que te toco
paso mi mano por el contorno de tu espalda, así como si hubiera un campo de fuerza que me impide llegar, tengo la impresión de que sabés que lo estoy haciendo pero no me importa, tarde o temprano la apartarás. Te harás el distraído para no lastimarme, para no confirmar la sospecha de que sabés que hace tiempo que lo hago. La vas a espantar como si fuera una mosca, con todas las connotaciones que eso tiene. Yo también voy a hacer como que no entiendo qué está pasando porque no quiero terminar el juego. No puedo...

qué lindo cuando imagino que te toco

"Y AHORA TENGO UNA FRATERNIDAD QUE ANTES DE ENTERO NO CONOCÍA: CON TODAS LAS MUTILACIONES Y LAS FALTAS DEL MUNDO"

Italo Calvino


Se me complica, porque tenés el corazón ocupado. Me gusta que, sin embargo, me prestes atención, pero no me gusta que sea sólo eso. Me gusta cuando hace un poco de calor porque puedo ver tus brazos, no me gusta no tener nada atractivo para que veas cuando me saco la campera. Me gusta que no te moleste que te mire, pero no me agrada que no quieras salir conmigo a la calle. Me encanta que te hayas emocionado por las mismas cosas que yo, no me gusta emocionarme tanto por eso. No me parece linda para nada esta certeza de que no vas a enamorarte de mí, tampoco me gusta no encontrar nada por lo que yo evitaría hacerlo, aparte de que tenés el corazón ocupado, claro.

No había nada extraño en la situación.
No había.
No hay nada extraño en todo esto.
Lo estoy dejando entrar. Lo invité a tomar un café. Antes habíamos hablado, bueno quizás yo había hablado un poco más que él. No me atrajo. No lo hacía aún cuando estabamos muy cerca. Petiso. Pero ese no era el problema porque no tengo ningún problema con los petisos. Por ahí fueron los temas de conversación, era evidente que no nos interesaba lo mismo, los pocos que encontramos los explotamos de tal manera que se volvían insostenibles. Me pide que lo bese, que nos besemos. Me siento fuera de lugar, es mi casa, mi café, mis sillas, mi decisión, pero me sentía desubicada. Como un punto fuera de la línea. Mi cuerpo pedía, hace un par de semanas pedía contacto, la cama se había vuelto enorme. Pero llegada la situación, la posibilidad se hizo carne, en un cuerpo breve y ya no era tanta la urgencia. Y no dejé pasar la oportunidad.
Nos besamos.
No le ofrecí llegar a la cama enorme, nos quedamos en el sillón. No hay posibilidad, no encuentro la sustancia. Mi cerebro pide respeto, me dice que debo respetar al cuerpo por la cabeza. De cualquier manera sigo, debo comprobar que mi mente no es todo. Pero no hay forma. Igual llegado el sueño él se duerme, yo no, como siempre. Se olvida su mano en la mía, y eso empieza a pesar. ¿Qué pasa? Esto me gusta, me está gustando. Hay algo lindo en esto, en ese pequeño acto de afecto y de descuido, sé que no significa nada o sí, pero no me importa. Me quedo así, exactamente, tranquila y sonrío, se me empiezan a cerrar lentamente los ojos. Ahora mejor no pensar en todo lo que va a pasar cuando esa mano se levante, cuando tenga que disimular que duermo para que termine de vestirse, dedo por dedo.